“¡Este jueves, un relato¡” Vergonzosos y vergonzosas. Venganzas y vergüenzas…

Revindicarme
como mujer era casi tan importante, como hacerlo como escritora y por eso
aquellas palabras, de aquel insulso hombre que desde detrás de su sillón
acolchado, sus gafas de carey y su oronda barriga me dijese, realmente no era
importante… no para mí. La pena es que miles de personas lo leyeran y llegaran
a creer a pies juntillas su sarta de mentiras que él, denominaba críticas, que
tan duramente había vertido sobre mi persona sin ni siquiera conocerme… sin ni
si quiera saber quien era yo.

Según
él yo era un viejo ofuscado con la vida, amargado y con una falta considerable
de sexo… se notaba en mi libro y por eso yo nunca podría compararme a
cualquiera de los grandes y aun menos emular ser una mujer con tan claros
rasgos masculinos….

¡¡¡¡¡¡Masculinos¡¡¡¡
¿¿¿¿Yo??? Increíble y ahora frente a él… lo miraba y alucinaba por segundos, ahí
estaba, babeando y preguntándome si soy la chica que manda la agencia…

-¿Qué
agencia?

-ahhhhhh
bueno ¿prefieres que nadie sepa en la oficina el trabajito que vienes a realizar?…Perfecto…
no me disgusta fingir que eres la sexy secretaria a la que me follo todas las
noches en la oficina cuando todos se van…

Estaba
a punto de arrearle con el bolso e incluso pensé en quitarme mis tacones de
aguja y clavarle una punta en ese patético ojo miope atravesando esas gafas,
ridículamente pequeñas para aquella cara regordeta….

-Claro…
-dije tras mirarme. Realmente no iba como una puta, pero si que había decidido
explotar mi feminidad para darle en la cara con ella y así acallar su pútrida
lengua de la cual solo salían aquellas maldades… después de 2 minutos en su
despacho llegué a la conclusión de que todo él estaba podrido, todo. Y pensé en
sacar partido a sus debilidades…- por supuesto que he venido a darte lo que te
mereces…

-Bien…
pues quítate la parte de arriba y chúpamela… -dijo mientras comenzaba a
quitarse los botones del pantalón

-nooooooo…-
dije levantando el tono y siendo algo brusca- quiero decir… ¿no querías jugar a
que yo era tu secretaria?

-¿Tu
quieres?

-Claro…
mmmmm se que eres un cliente asiduo y bueno por eso me han mandado… soy una
especie de… justicia divina…quiero decir de… justa recompensa divina…

-Ah
¿si?- dijo removiéndose en su asiento y cargando su duro miembro hacia el lado
izquierdo…

-Claro…
además… yo me presenté voluntaria… ¿sabes? Había oído hablar tanto de ti…- dije
sentándome sensualmente en el filo de su mesa….

-wooooooooooouuuuuuuuuuuu…
lo vamos a pasar muy bien…-dijo levantándose

-no,
no…-dije obligándole a sentarse….- la recompensa es que tu no hagas nada… solo
lo que yo te pida… confías en mi ¿verdad?- dije haciendo uso de mi sonrisa mas
picara y con una dulce caidita de pestañas…

-Claro
pequeña… lo que tú digas… -digo relamiéndose como un perro ante un suculento
entrecot de 900 gramos.

-Bien
ahora siéntate- dije cerrando la puerta y bajando las persianas de la única
ventana que daba al interior de la oficina…

No
fue difícil lograr que se quitara todo la ropa después de haberle vendado los
ojos, ni tampoco fue difícil lograr que se subiera a su mesa y se pusiera a
cuatro patas… lo realmente difícil fue meterle en su apretado culo la
estatuilla del premio de la critica literaria del año pasado mientras le
grababa con mi móvil… aquello parecería suficiente… pero debía reconocer… que
siempre fui rencorosa y aquello no me parecía lo suficientemente humillante, asi
que le dije que quería atarlo y ponerle mi sexo en su cara hasta que no pudiera
respirar… aquello pareció excitarle sobremanera y definitivamente me apetecía
atarle…

Nunca
creí que mis años como scout en la iglesia del barrio pudieran tener un uso práctico…
pero mira… sin duda aquellos nudos eran de profesionales y él parecía encantado
por quedar inmóvil y dolorido por su corbata en su cuello fijándolo a su sillón
y su cinturón en los pies… además había quitado unos cordeles de las horteras
cortinas de su anticuado despacho. Con ellas hice mi nudo maestro y lo deje
totalmente inmovilizado y pegado a su cómoda silla…

Una
vez conseguido… saqué mi móvil y comencé a grabarle

-Hola…

Él
parecía confuso… -¿hola?… ¿Qué haces con ese móvil?

-Bueno
solo quiero captar tu expresión cuando te diga… hola… soy Miriam Lorente, el
hombre que escribió “En el corazón del tintero…”

-¿El
tío? Un tío transexual y además puta…

-¡¡¡¡¡¡Que
no soy un tío¡¡¡¡¡¡ Gilipollas… no ves que soy una mujer…

-¿Seguro?…
no soportaría haberme puesto tanto por un tío…

-¡Seguro¡

-Ah
vale… aunque eso explicaría tu fijación con la estatuilla…

-A
eso cariño… ¡¡¡¡se le llama venganza¡¡¡¡

-¿¿Venganza??

 -Claro… ¿Acaso crees que no te he grabado lo
suficiente… como para colgar esto por Internet y mandarlo a todos tus
familiares, amigos, conocidos y lectores?… sonríe….

El
pobre diablo sonrió con el rostro desencajado y yo le sonreí…- ahora solo
espero que recapacites y que cambies… lo que tu corazón te dicte que esté mal…-

Salí
de allí y topé en la entrada del ascensor con una joven, con claro aspecto de
ser de la agencia…

Subí
en el ascensor triunfante y realmente satisfecha con mi venganza, sin embargo…
una sombra pareció oscurecer tanta felicidad… algo dentro de mi me decía que
algo no iba bien…

Tomé
el móvil en mis manos y reproduje el video… entonces una oleada de vergüenza me
hizo enrojecer hasta el punto de agradecer estar sola en aquel habitáculo. Sentí
tal vergüenza por aquel patético hombrecillo, de haberlo abochornado de aquella
forma y no solo eso, sentí vergüenza por mi actuación… ¿Cómo había podido hacer
eso? Esa persona sin duda no era yo…

En
el video apareció mi reflejo en una ventana desnuda mientras grababa el video y
sentí que allí la única que debía morirse de la vergüenza era yo… sin más
decidí la clase de persona que deseaba ser. Pulsé los botones y aceptar en
borrar, unos segundos y ya no tenia nada… estaba como al principio… o peor…
claro que luego pensé que él no tendría por que saberlo…

Tal
vez aquello era lo que necesitaba para ser una mejor persona… pero claro tal
vez, él no sentiría la vergüenza como los demás… no como yo.

 

Mi reflejo…

Miro su piel dorada, sus curvas
anhelantes de caricias, su boca vacua de palabras, su sonrisa desdibujada, su
mirada de tormenta, su tristeza… y me pregunto… ¿quien es el carcelero de su
alma…? ¿Quién que lentamente apaga su llama?, que cruelmente arranca el color
de sus mejillas, el brillo de su mirada… miro su imagen y en mi reflejo hallo
la desconocida que siempre me acompaña…

La indecisión marca su expresión
y las nubes opacas sobrevuelan y amenazan con romper el cristal donde habita,
desde que la descubrí curiosa, asomada, mirando a través de mi gemela mirada…

Como puede uno saber cuando la
luz que busca en el camino no se encuentra delante si solo ves la niebla espesa
de la incertidumbre… de las dudas que a todos nos asaltan pero que muchos
prefieren ignorar…

EL mundo se para y solo yo siento
y respiro, solo yo miro a través del espejo y veo las sombras de sus reflejos
asomarse curiosas a sus dueños entre palabras de extrañeza y autoengaño…

-¿Lo ves?- decía uno- yo soy el
verdadero… su mundo se para y solo yo continuo despierto…

-Te equivocas….- contestó otra-
¿o es que acaso no ves que hasta las piedras tienen sombra? Aunque ellos mueran
seguirán teniendo reflejo en este falso mundo al que llamamos espejo…

Mi reflejo me mira a los ojos y
pregunta- ¿Y tú? ¿Por que no duermes como el mundo entero…?

-No sé, tal vez lo haga… pero no
quería dejarte sola… eres como mi hermana… y mi mejor amiga también… ¿A dónde
irás si yo no vuelvo?

-…tranquila donde yo vivo hay
muchos como yo… durante un tiempo seguiremos aquí o más o menos… para luego ir
desapareciendo poco a poco… pero tranquila… al fin y al cabo, todo acaba algún
día…- dijo con una sonrisa dulce y sincera.

Mi gemela seguía mis movimientos,
tratando de fingir, como siempre, que era yo… me miraba y medio divertida medio
trágica se burlaba de mi tristeza…

Miré sus ojos idénticos a los míos…
pero vacíos… miré la frialdad de su piel… el silencio que llenaba su corazón…
sin mí no habría nada… sin mí solo seria un reflejo vacío… vacua y patética
imitación de lo que era yo…

Miré mi mundo dormido y por un
momento sentí la cobardía de la soledad…

Corrí, corrí como nunca, huyendo
de todas las superficies brillantes en las que mi reflejo pudiera encontrarme y
con los ojos cerrados para no ver, ni oír su canto de sirena y no paré hasta
que mi corazón maldito parecía estallar en mi pecho…

Todo parecía tan pulimentado, tan
brillante y cristalino que maldije el gusto del hombre por las cosas bonitas…
huí a toda prisa de mi misma y mis pasos me llevaron al edificio mal alto de la
ciudad en busca de las nubes del cielo, buscando rozar la inmensidad con mis
manos… y el cielo tronó rabiosamente con tanta fuerza que notaba su atronador
eco en mi pecho…

Me asomé al borde y con vértigo
acuciado miré al suelo, allá en la lejanía…

Las nubes se cernieron sobre mi y
la lluvia comenzó a caer profusamente… en un momento, todo quedó empapado y
grandes charcos se crearon bajo mis pies…

Y bajo mí, vi mi reflejo
asomar…alargó la mano y yo también la acerqué… ser solo un reflejo no seria
peor que la muerte o la soledad absoluta… pensé.

Su mano y la mía se rozaron en el
agua y entonces vi su mirada… mi gemela vió algo tras de mi, algo que llenó su
mirada vacía y solitaria, en un momento vi tempestades en la frialdad de su
superficie plana, que le confería algo parecido a un alma… pero yo sabia que
eso no podía pasar… seguí su mirada e instantes después, me volví y vi lo mismo
que ella veía… era un hombre moreno, de pelo corto, ojos marrones y la
expresión de alguien que ha encontrado un oasis en mitad del desierto… miré su
rostro al igual que mi reflejo gemelo, me colgué de su mirada y quedé aun mas
maravillada, pues en mi corazón sentía que había encontrado a la persona que
debía encontrar…

Nuestros corazones se rozaron al
primer instante en aquella mirada intensa y solo cuando mis besos y mis abrazos
gritaron más que mi conciencia, más incluso que yo misma… aparaté mis ojos de él…

Pero ya mi reflejo miraba lo
miraba con el mismo amor y ella no apartaba la mirada… por un segundo pensé que
ella me había abandonado y ahora estaba sola… pero justo en ese instante noté
su roce en mi mano y vi su magnifica sonrisa en su cara…

Y la soledad se disipó de mi alma
y ya no importó que el mundo durmiera… pues yo nunca mas estaría sola…

Durante un momento ni si quiera
importó que mi reflejo me gritara, que me llamara y, mientras el hombre que
tenia mi nombre grabado en su destino me daba su mano y me condujera por un
mundo dormido, ella corría en pos nuestro en busca de una rendija de un reflejo
donde poder rozarme… sin embargo yo no veía nada mas que los profundos y espléndida
mirada de ojos negros que me tenia cautivada y entre susurros me contó que
hacia mucho que me observaba…

-Te vi un día de pasada…- tú te ponías
brillo de cerezas en los labios y quedé prendado y a pesar de que el mundo corría
sin mirar, yo te observaba…. Cuando el mundo paró, fuiste en lo único que
pensaba y te busqué… debía encontrarte… y ahí estabas tú tan sola que no pude
evitar querer pasar contigo el resto de nuestra existencia… solos en un mundo
dormido…

Sus labios se posaron en los míos
y su calidez fue una oleada de pasión que renovó mis ganas de vivir en un mundo
sin vida… junto a él no importaba si todos dormían, no importaba si solo yo
caminaba si caminaba junto a él.

Mientras su mano estrechara la mía…
no temía los infiernos que se podían desatar porque bajo el refugio de su
mirada todo carecía de importancia… junto a él ya no veía nada mas en aquel
mundo, que para mi se había vuelto absurdo y demasiado silencioso, hasta el
punto de crear un nerviosismo en mi alma que gritaba que la quietud era muerte…

Puede que debería haber escuchado
a mi compañera, a mi amiga, a mi hermana… pero junto a él, para mí, no había más
mundo que el que él me ofrecía…

Tal vez debí escuchar, tal vez no
debí ignorar el viento que me habría traído la voz de mi reflejo… la habría oído
gritar, llorar, aullar incluso que aquel no era el hombre que el destino había
puesto en mi camino para mí… pero yo no miré atrás y no vi sus lágrimas, ni su
pena, ni su soledad…

Si lo hubiere hecho… la habría hallado
primero confusa, buscando a su destino… luego extrañada por la ausencia del
reflejo de aquel hombre, que la había enamorado a ella también y luego la
terrible verdad reflejada en su rostro desencajado y las lágrimas de impotencia
recorrer su rostro de forma abrupta…

Supongo que habría buscado por
todos lados y en su mundo no habría hallado nada… sin embargo, habría mirado a través
del espejo y en el mío, habría visto al mismo hombre con expresión vacía, yacer
como un durmiente más… y al mirar a mi amado habría visto las palabras en su
camisa, las de su espalda escritas del revés. Enseguida habría comprendido que fué
el reflejo el que se enamoró de mi en aquel reflejo y que su amor le impulsó a
atravesar el cristal donde estaba cautivo y que lo llevó a mi…

Pero menos mal que nunca miré atrás,
ni oí sus palabras… pues ella quedó por siempre solitaria en aquel solitario
reflejo y mi amado llevándome de la mano por el tortuoso camino de una vida
mortal… una vida normal… pero a su lado, extraordinaria en todos los sentidos…
sin importar una verdad que, si no la mirabas a la cara, en realidad era… como
si nunca hubiera existido.

Y por siempre aquel reflejo seria
mi reflejo… donde me vería a mi misma cada día de mi vida… a través de sus ojos…

“¡Este jueves, un relato¡” Salir de aqui. Netsuke, Un Ejemplo de Nobleza Femenina

Netsuke miró por la ventana y
observó la lluvia caer en el Iwakura,
lugar de las piedras.
En el nihon
teien o jardín
de piedra japonés, la Shima o isla,
se hallaba contenida en el vacío que representaba el mar, el musgo reinaba por
doquier entremezclado con las piedras de origen volcánico, sobre todo el
basalto parecía brillar bajo el agua, que, todo lo cubría con su delicado e
intangible manto…

Netsuke era el nombre cariñoso
con el que su padre siempre se refería a ella, pues cuando su madre quedó en
estado, su padre decía que mimaría a aquel bebé hasta tal punto que lo terminaría
llevando encima como a su Netsuke, la
figura tallada que los japoneses usaban como broche en su bolsa del dinero o
para prender algo al fajín del kimono. A su madre le hizo tanta gracia, que
siempre la llamaba así, aunque solo para la familia, pues para todos los demás,
en la Época Edo, en el Japón, del siglo XVI, todos la conocían como a la joven
aristócrata Hinadori, de la mansión de Dazai, junto al río Yoshino.

Netsuke
siguió observando la lluvia empapar los bambúes, el siempre perenne Pino negro
japonés, los famélicos arces que dejaban desarrollarse a sus pies, una alfombra
de helechos y musgos muy verdes y espesos por las ultimas y abundantes lluvias…
Hacia más de un mes de la última nevada y ahora solo caía esa fina lluvia humedeciéndolo
todo. El gran cerezo que permanecía desnudo, se hallaba junto al lado mas alejado
de la casa, donde el jardín era del estilo Hiramiwa, con todo pequeño, plano y
con muy pocos elementos. Allí se encontraba el salón de té, por ser aquel el lugar
más apropiado por su solemnidad.

La
joven recordó con añoranza como, el maestro de té que celebraba aquel ritual
sagrado,  hacía todos los preparativos. Todo
estaba listo en el lugar de la ceremonia o Chasitsu (también llamado Sukiya,
Chaya, Kakoi, etc.) antes de que entraran los invitados. Las obras de arte, que
servían para las ceremonias, eran escogidas teniendo en cuenta la estación del
año y las características de los invitados.

Antes
de entrar, los señores de la guerra debían dejar sus armas, pues en el salón de
té no hay rangos ni enemigos, sólo hombres hermanados.

Los
invitados esperaban en una zona del jardín o Rogi, llamada sala de espera,
Machiai, donde hay símbolos que recordaban lo que se iba a vivir. Allí donde en
antaño, cuando su padre aun vivía la gente se conocían y saludaban y hablaban
poco, sólo admiraciones hacia el Rogi, para luego volcarse en el goce del
silencio.

 El Rogi se divide en dos: el Rogi exterior y
el Rogi interior, que ya formaba parte del Chasitsu. Se entreabría la puerta
que separa los dos jardines y los invitados entraban inclinándose por ese
pequeño acceso. Eso predisponía a la humildad, y era una ayuda a la verdadera
actitud. Entraban en el Rogi interior, y todo su simbolismo les penetraba, con
cada paso que daban, el mundo de lo cotidiano con su bullicio, se desvanecía en
la mente. Así, libres, se entregaban a ese mundo del silencio. El invitado se
purificaba y armonizaba su corazón y éste, resonaba en simpatía con el rocío,
los árboles, los manantiales y las rocas.

Rogi
se descompone en Ro (manifestar) y gi (corazón, alma), significaba algo así
como manifestar el alma o abrir el corazón. Era el primer escalón en la vía del
té. Puede tener varios senderos, pero el maestro ya había señalado uno en
concreto que les llevaba hasta una fuente o un recipiente con agua fresca y
pura; allí se enjuagaban la boca y las manos, era un lavado simbólico.

Se
preparaba el hogar encendiendo el carbón de forma que su calor fuera constante,
se añadían unas bolitas de incienso, y se colocaba dentro el hervidero con agua
muy pura. Al hervir se oía un murmullo que transportaba la imaginación al ruido
de las olas, el viento entre los pinos, el murmullo de un riachuelo…

 Donde se hallaba el templo Zen con su agua,
sus piedras, el árbol y el farol lo sumergían todo con la musicalidad de una
cascada hasta la inmensidad del océano infinito con una parte del jardín solo
de roca y arena, llamando a la meditación y simbolizaban entre otras cosas, el equilibrio
universal, la naturaleza desnuda. Ese equilibrio, esa quietud, no es sino un
estado de conciencia, por eso el jardín solo sugiere… los estados de conciencia
los debe poner cada uno.

Dentro
de uno, ya no se podía romper la armonía porque ya éramos la armonía.

 Los invitados daban las gracias por todo, pero
era el maestro quien salía primero por una puerta interior. Luego salían los
invitados al jardín y saludaban con reverencias; cuando el maestro de té sabía
que estaban en el jardín, salía nuevamente y desde la pequeña puerta del
chasitsu saludaba a su vez. Y la ceremonia del té terminaba.

Echaba
de menos aquellas ceremonias largas y complejas con miles de detalles y
rebosantes de tradiciones milenarias… echaba de menos a su padre… verlo por aquellos
jardines de piedra que tanto le ayudaban a recapacitar y a hallarse a si mismo…

Pero
Netsuke prefería el jardín más cercano a la gran mansión, el jardín Tsukiyama  que era panorámico, a base de colinas y
lagos. Estaba inspirado en el budismo «jodokyo» o de la Tierra Pura, que habla
de un mundo paradisíaco después de la muerte. Estos jardines se esforzaban en
incorporar los elementos de la Tierra Pura y de las Islas de los Inmortales,
símbolo de la propia inmortalidad del hombre. Por eso en estos jardines se
encontraba su lugar favorito, el lago con una docena de lotos, la flor sagrada de
Japón, reposando sobre sus aguas, y las islas solitarias donde ella se detenía
en multitud de ocasiones a tocar su Shamisén, su viejo laúd de tres cuerdas, y
a pensar en él… Koganosuke.

Koganosuke,
era hijo de Daihanji otro noble del lugar. La mansión de Dazai, padre de
Netsuke, y la de Daihanji estaban separadas por el río Yoshino. Pero las dos
casas estaban en discordia desde hace mucho tiempo y cuando Hinadori y Koganosuke
se enamoraron, nada más conocerse, ya sabían que sus padres jamás permitirían
que se casaran.

Su
amor prohibido no disminuyó con el tiempo y la distancia, y mientras miraban el
río que los separaba pensaban el uno en el otro y se dejaban mensajes, con lo
que para ellos es el símbolo de su amor…una rama de cerezo en flor…

Durante
largo tiempo Hinadori,  Netsuke también
para su amado, caminaba por sus jardines solo para esperar una muestra de su
amor… y de que aún seguía vivo dado que sabían que deberían pagar con sus vidas
si su amor era algún día descubierto.

 Koganosuke 
también corría al río a pesar del tiempo, a la espera de una muestra más
de su amor y aspiraba con devoción el olor de las flores del cerezo, pálidas y
rosadas tratando de captar su esencia en aquello que ella había tocado con sus
labios con un beso apasionado…

Pero
un día, Iruka de Soga, la persona más poderosa por aquel entonces, le dijo a
Sadaka (viuda de Dazai y madre de Hinadori) que obligara a Hinadori a ser su
concubina en su palacio.

A
Daihanji, padre de Koganosuke, a su vez, le mandan que su hijo trabaje como
sirviente de Iruka. Y aunque Netsuke, en principio no quería aceptar la
propuesta de su madre, al final cede y decide casarse con Iruka temerosa de las
represalias contra su familia.

Por
eso aquella noche Netsuke miraba su frondoso y verdoso cerezo en el lado más opuesto
a ella y más cercano a su amado río, el que sin ser nada, pues no podía tomarlo
con sus manos, lo era todo, era el abismo que una noche más los separaba.
Netsuke no deseaba ser la concubina de nadie y lloraba amargamente el anhelo y
la desesperación por no sentir sus caricias, ni sus besos por última vez,
finalmente con el rostro sereno a pesar de la decisión tomada, comenzó con el
ritual.

Las mujeres nobles, como ella pensaban en el Seppuku o Harakiri,
un suicidio ritual, por multitud de razones. Como por ejemplo para no caer en
manos del enemigo, para seguir en la muerte a su señor o a su marido, al
recibir la orden de suicidarse… pero ella lo hacía porque temía que su negativa
a Iruka trajera la desgracia, a su ya afligida familia, que vivía hacia poco
sin su amado padre. Por otro lado también temía más que cualquier otra cosa,
encontrarse con su amado

Koganosuke en el palacio cuando ella fuera ataviada
como una concubina de la corte, pues por medio de los criados había conocido el
destino impuesto por el temible
ministro Soga no Ikura a Koganosuke y sabía que en cuanto él viese que era de otro hombre, su
amado enloquecería y provocaría que los hombres de Ikura lo matasen… Y eso no
lo podía permitir.

Técnicamente, el suicidio de una mujer no se considera seppuku,
sino suicidio a secas (en japonés jigai). La principal diferencia con el
seppuku es que, en lugar de abrirse el abdomen, se practicaban un corte en el
cuello, seccionándose la arteria carótida con una daga con hoja de doble filo
llamada Kwaiken.

Netsuke tomó la daga que había guardado en su kimono blanco,
impoluto y sobrenaturalmente espectral en aquella noche oscura y cerrada, y lo
depositó sobre el suelo de madera. Tomó entonces su Heko obi hecho con
una tela muy fina y aunque se  puede confundir con un obiage, este era
bastante más largo y de brillantes colores en perla y rosa y decorada con la
imagen de los cerezos en flor…sakura. Ese obi era el que utilizaba con su
kimono de primavera, el mismo que utilizó el día del festival de Hanami, donde
conoció a Koganosuke. Aquel día de picnic bajo los cerezos en flor estuvo
cargado de miradas los dos jóvenes se enamoraron mientras se  dejaban embargar por la belleza de aquel
paraje, bajo la sombra de aquellas nubes rosadas….

Sin duda aquel obi que tanto significaba para ella era el más
adecuado para llevar a cabo aquel ritual. Lo tomó por un extremo y con él ató sus
muslos por encima de la rodilla y con el otro extremo ató sus tobillos,
inmovilizándose totalmente. Aquel ritual milenario era sin duda para no tener
la deshonra de morir con las piernas abiertas al caer.

Normalmente los samuráis antes de ejecutar el seppuku, bebía sake
y componían un último poema de despedida llamado zeppitsu o yuigon, casi
siempre sobre el dorso del tessen o abanico de guerra. En el fatídico momento,
el practicante se situaba de rodillas en la posición ‘seiza’, se abría el
kimono (habitualmente de color blanco, que aún hoy sólo visten los cadáveres);
envolvía cuidadosamente la hoja del ‘tant
ō‘ (daga de unos 20 – 30
cms) en papel de arroz, ya que morir con las manos cubiertas de sangre era
considerado deshonroso; y procedía a clavarse la daga en el abdomen de una
manera ceremonial.

 

Pero para las mujeres era distinto… era una cuestión de pasión, de
fidelidad, de amor…

Netsuke abrió la puerta corredera de su alcoba y dejó que el frío
de la noche acariciara su mortecina piel… los largos y lacios cabellos negros
le caían sobre su kimono blanco, tomó con su delicada mano la daga y la sacó de
su funda de plata finamente labrada.

Por ultima vez miró a su adorado jardín y se recreo con el repicar
de las gotas caer en los diferentes elementos y entonces pensó que ojalá su
jardín estuviese como en primavera… cuando sus crisantemos, sus Flores aves del
paraíso, sus Iris Lirios y sus Narcisos enanos florecían por doquier a ambos
lados a lo largo del camino de arena y piedra pulida. Anheló ver el manto
violeta de la Wisteria Floribunda, una planta trepadora de los muros más
alejados y como no… sus magnifico cerezo florecer… aquel año había esperado con
emoción que floreciera como tenia costumbre ya por aquella época, sin embargo,
ese año se resistía ha hacerlo y ya estaba llegando la primavera…  puede que por las nevadas o como presagio de
que todo iba a acabar…

Anheló en sus labios un último beso de Koganosuke
y miró la nota que había escrito para su madre,  rogándole que la perdonara por la deshonra,
pero que ella era una mujer guerrera japonesa, una bushi, y no podía olvidad
para quien sentía su lealtad eterna…

Volvió a mirar al cerezo y con su nombre en los labios seccionó su
delicada piel, dejando una estela roja correr por su pecho. Netsuke abrió totalmente
los ojos y trató de forma inútil de suspirar. Netsuke cayó delicadamente hacia
un lado y mientras su corazón iba bombeando su sangre con cada uno de sus últimos
y delicados latidos, entonces un leve resplandor rosado y perla brilló en la
noche y la lluvia cesó en ese instante… después de aquella diminuta y bella
flor se abrieron muchas más hasta hacer sucumbir todo el árbol en una explosión
mágica de luz espectral y color nacarado que hizo sonreír a Netsuke en su
ultimo aliento, mientras con sus labios, sin sonido alguno, llamaba a su amor
Koganosuke…

A
la mañana siguiente un grito alarmó a guardias y criados, a familia e incluso a
los animales que allí vivían… su fiel perro Kibo aullaba desesperado… la joven había
muerto.

Su
madre corrió al lado de su delicada hija que yacía ya fría y serena en el suelo
con su kimono blanco teñido de carmesí. Junto a ella una carta donde le
explicaba lo grande que era su amor y que tratara que por nada del mundo su
amor supiera de su muerte hasta que dejara de servir para el malvado ministro.
Y le relató como hubiese deseado tener una rama de cerezo para poder avisarle
de que seguía viva y esperando a su amor, pero que aquel año, éste no había
llegado antes de su partida… pero que lo vería junto a el en el otro mundo que
los esperaría para reunirlos de nuevo.

Sadaka,
madre de Netsuke arroja una rama de cerezo en flor al río para informar a
Koganosuke de que su hija está viva, como si ella le mandara un mensaje de amor.

Koganosuke,
a su vez, cree que si trabaja como sirviente en el palacio, Iruka le torturará
para enterarse de dónde está escondida Uneme, novia del emperador, quien es
enemigo de Iruka. Por lo tanto y a pesar de su amor por Netsuke, se corta su
vientre, en un ritual seppuku, dado que los samurái,
que consideraban su vida como una entrega al honor de morir gloriosamente,
rechazando cualquier tipo de muerte natural, antes de ver su vida deshonrada
decide darse muerte con un Hara-kiri: "corte del vientre".
Koganosuke
dedica a su amada su último verso de despedida y con su último aliento le pide
a su padre que eche una rama florecida en el río, para que Hinadori piense que
él también está vivo.

Los
dos mueren y sus respectivas ramas se encuentran en el río y se entrelazan sus
flores en un abrazo infinito hasta que se desvanecen en sus aguas….
        Días más tarde corre la voz del
suicidio el mismo día de los amantes hasta que llega a oídos de Sadaka y
Daihanji, estos consternados e impresionados por su respectivo amor de sus dos
hijos, deciden casarlos como muestra de respeto y reconocimiento a su
inconmensurable amor.

De
este modo los amantes se unen en la otra vida y por siempre permanecerán
juntos, cosa que no pudieron hacer en este mundo. Y su historia fue contada a
ricos o pobres, a nobles y plebeyos y aquella fue conocida como  Imoseyama Onna Teikin
(Un Ejemplo de Nobleza Femenina)… Fin.

 

Para
Viento
gracias por ser mi apoyo y mi inspiración, en estos tiempos de
tormentas y grises… inspirada en su relato Kamikaze


Basado
en una obra característica de Japón y muy conocida que se interpreta en el
Teatro Kabuki, teatro tradicional japonés, donde todos los actores son hombres.
Es la historia del derrocamiento del ministro Soga no Ikura, en la obra
titulada
Imoseyama Onna Teikin (Un Ejemplo de Nobleza Femenina).

Pero él nunca contaría mis secretos…

 

Rompí el silencio con un grito
ahogado y tapé mis labios con la mano tratando de acallar un alarido que nacía más
de mi alma rota que de mi boca…

La desesperación acabó con la
poca dignidad que me quedaba en el cuerpo… él se había marchado de mi lado y por
un momento la soledad llenó mis rincones y me rasgó la fina membrana que me
separaba de la locura… Sabia que aquello era lo que debía hacer… y sabia que dolería
tal y como me estaba doliendo, pero no sabía en cuantos pedazos podría romperse
mi corazón… ¿Cómo unir los pedazos…?

Tal vez nunca…

Miré la pared en la penumbra… vi
una luz atravesar toda ella marcando la sombra de la ventana por la cual
llegaba, bañando la habitación con un brillo cegador, su coche marchaba a toda
velocidad y yo quedaba rota y en silencio….

Traté de hablar, de decir algo…
ninguna palabra salió de mi y en mi garganta traté de encontrar la causa, pero
no era ese el motivo… él se había ido… y se llevó consigo mis palabras… se
llevó mis te quiero, mis te echo de menos, se llevó mis deseos, mis dulces
pensamientos… mis sueños…. Nada había en mi, solo el silencio y el vacío y
miles de miedos… la desesperación solo emitía profundos gritos que rompían por
dentro todo a su paso… y las lagrimas llegaron como marabunta… salí de allí y
sentí el frío de la noche en mi piel, sentía como la lluvia me mojaba poco a
poco y me volvía azulada bajo el influjo de la luna que tímidamente asomaba
entre las nubes oscuras, que parecían llorar apiadándose de mi… mis lagrimas y
las suyas se mezclaron y me sentí acompañada, saboree en mis labios su salado
sabor y mi ropa mojada se pegaba a mí haciéndome sentir su abrazo… dios como
necesitaba un abrazo… un simple abrazo, un regazo en el que dejarme caer, yacer
despreocupada abandonada a aquel llanto infinito con mi lúgubre pena a cuestas
y mi dignidad perdida entre suplicas… pero ya solo estaba yo y aquel cielo en
el que hasta las estrellas parecían brillar para hacerme sentir que no estaba
sola… perdida en mi destino, que antes había sido tan claro…

Ya no veía el final del camino…
aun lo sentía tan metido bajo mi piel que ni la lluvia lo arrancaba de mi…

Temblaba… sin darme cuenta, notaba
el frío cortante y mi pelo mojado, pegado en pequeños mechones a mi cara, sentí
algo helado en mi tez , sin reconocer mis dedos apartar aquellos mechones empapados…
acaricié con ellos mis labios y mi ardiente aliento con susurros perdidos en
palabras que nunca él oiría… bajé la mano y acaricié mi rostro, mi cuello y la
piel de mi escote, notaba su helada caricia como si un extraño me tocara y caí
al suelo rota en mil pedazos, en pleno charco que mojaba mis pies descalzos, mi
vestido manchado de tierra, impregnándome de aquel aroma de mi niñez y me sentí
bañada en el llanto de la noche, acompañando mi soledad, ahogando mis penas en
sus lagrimas…  me abracé el cuerpo y por fin dije su nombre…

…él se llevó mis palabras… se
llevó mis te quiero, mis te echo de menos, se llevó mis deseos, mis dulces
pensamientos… mis sueños…. Pero mi vacío se llenó de sus recuerdos y por un
momento mi alma austera encontró la calma que tanto ansiaba, noté mi frío
cuerpo como a un extraño… apacigüé mis tempestades y respiré hondo… la lluvia
cesó en ese instante… y el viento se llevó las nubes para dejarme ver el
universo susurrar mi nombre entre palabras de consuelo…

Entré en casa y dejé en el suelo
mi ropa mojada… desnuda caminé por las escaleras hasta la inmensidad de mi desolada
cama, me introduje en ella con miedo a sentir mi soledad acrecentar en aquel
lugar que aun conservaba su esencia… pero la luna salió y llena como estaba,
iluminó mi ventana y reflejada en mi rostro calmó el dolor que me atravesaba…
las sabanas parecían losas sobre mí… pero su calor calmó la nada que hasta
entonces había afligido mi pecho y notaba en mi cuerpo el peor de los tormentos…
su ausencia…

Pero vino el sueño y noté su calido
beso… la calma llegó serena entre respiraciones profundas y entonces, solo el
silencio que reinaba, fué testigo de mi noche más amarga…

Pero él nunca contaría mis
secretos…

“¡Este jueves, un relato¡” Mito. La joven del lago…

 Hace mucho, mucho tiempo vivió en un recóndito paraje un apuesto joven,
que se llamaba Alex… él sólo, trabajaba duramente en las tierras de la familia,
todos los días del año, desde el alba hasta el ocaso, dado que sus padres ya
eran muy mayores.

Un día, despertó al alba y todo viendo que indicaba que nevaría, tuvo
que apresurarse a ir recoger su cosecha, toda, en ese mismo día, para así no
perderlo todo. Aquello era mucho trabajo pero Alex, trabajó sin descanso hasta bien
entrada la madrugada. Con las manos ya rotas con heridas sangrantes, cansado hasta
la extenuidad, como estaba, se sentó junto a un lago cercano a descansar, justo
bajo un árbol grande y frondoso, y allí quedó profundamente dormido…

 Entonces, oyó unas risas que
lo sacaron de su estupor, abrió los ojos lentamente y aunque no se atrevió ni siquiera
a moverse, volvió su mirada hacia el lago y allí vio a tres muchachas espectaculares
jugar en las aguas menos profundas. Las jóvenes llevaban velos vaporosos pegados
a sus esbeltos cuerpos a modo de túnicas y en algunas partes, debido a las
gotas de agua que les salpicaba, la tela se les pegaba a los pechos y al
abdomen, marcando su figura en todo su esplendor…

Las tres muchachas eran jóvenes e increíblemente bellas… Una era
una doncella alta y rubia, de larga melena dorada, ojos color miel y sonrisa extremadamente
dulce. Otra de las muchachas tenía el color del fuego en una vaporosa melena rizada,
los ojos azules, unas caderas y pechos prominentes que la hacían la más
sugerente y exótica de las tres.

La tercera de ellas era una joven con el pelo largo y de un oscuro
brillante que le caía como cascada por su espalda, sus ojos eran verdes de un
claro extremo y sus labios del color de las cerezas maduras…

Las tres exuberantes muchachas jugaban correteando en el lago y reían
despreocupadas… Alex las observaba como a un sueño… Entonces, una de ellas sugirió
ir a recoger bayas y frutos del bosque y solo la morena decidió quedarse en la
orilla de aquel lago, para luego, con movimientos sinuosos y delicados llenos
de feminidad muy sugerente, entró en la quietud de las aguas.

  La joven dejó que su cuerpo flotara como un
nenúfar más de aquel hermoso paraje… La hermosa imagen de la luna reflejada en
el lago, con aquel reflejo que brillaba tan deslumbrantemente, era tan mágico e
hipnotizante que la imagen solo se hallaba rota por los prominentes pechos de la
joven al sobresalir del agua…

 Alex quedó embelesado con
aquel mágico momento… jamás había visto una imagen mas bella que aquella, ni si
quiera en sueños… y sin poder evitarlo suspiró sonoramente…  la joven, sobresaltada por aquel aliento, se hundió
en el lago y al salir lentamente sus pechos eran aun más visibles tras su húmeda
y translucida túnica, que ahora se pegaba a su cuerpo como una segunda piel…

 Alex la calmó suavemente,
tratando de explicarle que no las dañaría ni las espiaba, que solo se había quedado
dormido bajo aquel árbol, tras trabajar todo el día su campo, dijo a la vez que
le señalaba sus tierras.  Pero el hermoso
sonido de sus risas lo habían despertado, pero que el  creía fervientemente que aquello era un
magnifico sueño…

La joven caminó hacia él, lo miraba con una mezcla de curiosidad
y de expectación y cuando estuvo a punto de salir del agua, se detuvo en seco, sin
dejar de mirarlo.  Alex gateó entonces hasta
ella y miró su rostro tan pálido como la luna que en el cielo los observaba,
miró detenidamente sus ojos verdes y sus labios carnosos mientras asomaba una
sonrisa en su rostro y Alex, simplemente, no pudo contenerse y rozó con delicadeza
su rostro con el dorso de la mano, temeroso de acercar sus rudas manos a su
marfileña piel… Se estremeció brevemente al notarla helada ante su roce… tomó entonces
su humilde abrigo y tapó con el a la joven medio desnuda.  Pero ella perpleja ante su candor, dejó caer
la prenda, se puso en pie y apartó de sí el mojado vestido para así notarlo en
toda su desguarnecida piel…

 El muchacho, siguiendo la
invitación de su cuerpo desnudo, la acarició con deleite. La joven notó el
calor que de él emanaba y quedó extenuada, lo notaba arder en su tez y sentía
como una pasión irrefrenable, se apoderaba de ella… lo notaba en todo su gélido
cuerpo y  no podía arrancarse ese deseo
ni de sus entrañas ni de su alma y ese sentimiento la volvía más y más
impaciente de sus caricias, más deseosa que nunca del ardor de su cuerpo con el
que se alimentaba, no había sentido eso jamás… necesitaba poseerlo por completo.

Acarició con sus cerúleos dedos su boca y ansió el roce de sus
labios que emitían esos suspiros y ese calido aliento que la abrigaba y enloquecía
sobremanera. Cuando por primera vez sintió su boca saboreó ese instante como el
intenso de su existencia y devoró sus labios como si de cerezas maduras se
tratasen, como a pura ambrosía que estallaba en su paladar y la hacia anhelar
aun más su lengua caliente y húmeda….

 Ella recorrió el cuerpo
del joven con su lengua mientras éste emitía pequeños gritos y gemía
pasionalmente, pues nunca una mujer lo había colmado de aquellas atenciones,
pues nunca nadie lo había poseído con aquella vehemencia, que lo convertía en
un naufrago perdido en plena tempestad… ella lo recorría como un navegante
experto recorre los siete mares, surcando cada rincón  de su cuerpo como si fuera suyo…
conquistándolo con cada aliento sobre su piel.

Alex sentía su saliva humeante sobre él y notaba en su piel suave
como se estremecía, como sus pechos turgentes se endurecían bajo sus caricias y
su boca incansable. Recorrió sus curvas deleitándose en cada pliegue, en cada
hendidura y aquella noche, bajo la inmensa luna como testigo y a orillas de aquel
mágico lago, le hizo el amor con una pasión jamás conocida, volviéndolos
esclavos del deseo…  yació con ella por
tres veces, hasta que el alba los halló vencedores y cayeron  exhaustos en un abrazo de cuerpos entrelazados,
jadeos  y miradas de inconmensurable
pasión…

Alex se quedó observándola largamente, notaba su respiración profunda
sobre su pecho y aunque habría permanecido contemplándola eternamente estaba tan
cansado que le venció el sueño y sostuvo radiante de felicidad a su amante
entre los brazos…

Pero al despertar, aún con una sonrisa en los labios, buscó su
cuerpo perfecto y no lo halló a su lado… solo el frío manto de la nieve que
había caído mientras dormía…

Sobresaltado miró al lago, pensó que todo había sido un sueño
maravilloso… sin embargo, milagrosamente sus manos estaban curadas y aun creía
sentir su aroma en su piel y su boca en la suya….

Al llegar a su casa sus padres le agradecieron por su trabajo. El
joven estaba muy confuso, pues debido a su encuentro con la muchacha no había
podido terminar su tarea. Y cuando sus padres le explicaron que la cosecha
estaba toda recogida y guardada en el granero, el joven quedó perplejo y no
entendía exactamente que había ocurrido. 
Su madre comenzó a preparar el desayuno y Alex le contó a su padre
íntimamente,  lo que había vivido aquella
noche mágica.

Su padre quedó maravillado con su relato y le habló de un mito
muy antiguo… el mito de las ninfas del agua. Eran seres mágicos que con tan
solo verlas atraían la felicidad y la abundancia… por lo que hacer el amor con
una era como una bendición, que ningún hombre había conocido…

 Pero a él no le importaba que
su amante fuera un mito o un ser mágico… y no deseaba riquezas ni abundancia ni
felicidad plena solo soñaba con volver a ver a aquella joven del lago….

 Una noche tras otra volvió
al lago, pero durante mucho tiempo no vio nada. Pasaron los meses y pronto los
años y sus padres preocupados por la fijación de Alex con aquel ser, le
suplicaron que la olvidara y que se casara con alguna joven buena del pueblo.

Triste y afligido decidió aceptar sus ruegos y eligió tomar por
esposa a una muchacha guapa y buena que conocía desde niño.

Todo estaba preparado, su destino fijado y justo la noche antes a
su boda fué al lago a despedirse, a su manera, de la que había sido el gran
amor de su vida, con el convencimiento de que jamás la olvidaría…

Quedó dormido nuevamente bajo el mismo árbol, estaba vez borracho
de vino para ahuyentar sus grises y al notó unos labios fríos y húmedos… despertó
y sonrió al ver a su amada. Le dijo que no había podido olvidarla, que no había
dejado de amarla ni un solo instante…

 Ella le dijo que sabía que
eran de mundos distintos pero que ella tampoco lo había olvidado. La joven
pidió a los espíritus del bosque que no los separaran pues su amor era lo que
le daba la vida y uno de los espíritus, tal vez por vejez o por simple simpatía
a los humanos, pues no todos los odiaban y temían…, les ofreció que si el joven
moría entre sus brazos ella misma lo convertiría en viento si ella renunciaba a
ser una ninfa y se convertía en agua… y se convertirian en elementos de la
naturaleza y por siempre Alex como viento la mecería como agua del lago y
acunaría los juncos que allí nacían y salpicaría gotas de rocío en su pelo cada
madrugada, cuando al salir la luna llena recuperarían sus cuerpos con los que
poder amarse y podrían estar eternamente juntos….

Alex aceptó encantado con tal de estar junto a ella, pero la ninfa
del lago amaba tanto al muchacho que le pidió que no lo hiciera, le dijo que si
su amor era verdadero esperaría 50 años a reunirse con ella y mientras tanto,
ella deseaba que él viviera plenamente su vida como humano…

-¡¡Cásate¡¡ vive lo que significa tener una esposa humana, unos
hijos y quien sabe si nietos… vive intensamente como humano antes de ser un
espíritud para siempre a mi lado… si después de ese tiempo aún me amas… vuelve
al lago en luna llena y yo te estaré esperando…

Alex miró sus ojos verdes y vió en ellos la magnificencia del amor
que por él sentía, teniendo la certeza absoluta de que jamás sentiría un amor
tan sublime por nadie jamás en su vida, y nunca lo amarían como aquella joven
lo hacía….

Así, que así lo hizo… fue a su boda y tuvo una vida plena. Aunque
su corazón lo arrastraba muchas noches a su lado y dormía a la orilla de aquel lugar
mágico tan solo para susurrarle al agua con amor infinito…

-…Un año menos… amor mío, pronto seré viento entre tus aguas para
rozar tu mejilla por siempre…

 Al cabo de los 50 años
organizó una cena con toda su familia, muy prolífica  y muy querida y se despidió de todos sus
hijos y nietos con lágrimas en los ojos….

Como su esposa hacia tiempo que faltaba no tuvo que pasar por la
pena de dejarla y aquello le hizo más fácil su marcha…

Llegó al lago… la luna se reflejaba en la quietud de sus aguas…
ella acudió al encuentro ni un día mas anciana, ni un día había pasado por
ella… era tal y como la recordaba… perfecta.

Ella lo miró con el mismo amor en los ojos y él se sintió
avergonzado de su piel arrugada, pero ella le ofreció su mano y juntos entraron
en el agua… La joven del lago acarició su rostro sin verle ni un día más
anciano, pues en su corazón le sentía como aquel día en el lago…

La joven susurró en su oído con
aliento gélido…-Tranquilo mi amor… solo será un momento… será una muerte dulce
y luego estaremos siempre juntos…

Alex la miró con dulzura y asintió,
pues había estado esperando aquel momento por más de 50 años y no tenia ninguna
duda de que aquel era su destino…

…Y ella se abrazó a su cuerpo con el
mismo deseo del primer día, besó sus labios en un acto de infinita pasión y
ternura…

 Todo fue muy rápido y en un momento él se
llenó del agua en el que ella se convertía y al morir se convirtió en viento que
eternamente yacería junto a su amada a la orilla de aquel lago… y por siempre
jamás se unirían los destinos de esos dos elementos de la naturaleza…

“¡Este jueves, un relato¡” Despecho. Despechada con la vida….

 

Despechada con la vida…  que me trajo a un mundo de realidad a pesar de
ser un espíritud libre y creer fielmente en las fantasías que me harán volar
cada noche lejos del dolor y la desidia…

Despechada con el amanecer…  que me acecha tras soñar cada noche contigo, con
mundos mejores donde los besos son eternos, las promesas sinceras, el amor ardiente
y nuestros cuerpos uno entre las tinieblas… donde los silencios son mágicos y
nuestras miradas lazos perpetuos que ni el tiempo ni la tristeza pueden romper
por mucho dolor que guardes en tu interior…

Despechada cuando se desvanecen los susurros…  que resuenan en mi mente en tus ausencias,
cuando los secretos quedan en el paladar con regusto dulce a momentos perfectos
de inconmensurable intimidad y miradas profundas que nos hallan con las almas
desnudas en las madrugadas…

Despechada por no poder rozar tus labios en cada
momento…  y no poder susurrarte al oído
acariciando tu piel con mi aliento, todo cuanto he soñado y aun sueño tan solo
porque tú estás a mi lado…

Despechada… por tenerte y aun así saber, que no
estás a mi lado…

 

¡¡Sábado literarios de Mercedes¡¡¡¡ conducidos por gus¡¡¡¡¡¡ Secretos que nunca dije…

Yo
más que un discurso os contaré lo que mejor se me da…. Un relato de amor…

 

Una
vez por causas del destino dos personas se encontraron en la vorágine de este caótico
mundo…. ella lo miraba con una sonrisa franca y misteriosa y él le dijo entre
suspiros penetrantes y apasionados…- Me recuerdas… a un cuento de Ismael Serrano…
cartas de amor se llama…

Ella,
después de leer la historia…. Contestó- ¿Y ella no regresa?… ¿Por que?

-No
se sabe- dijo él… -puede que muriera o que simplemente estuviera con otro…

Ella
negó con la cabeza y dijo apasionadamente- No me gusta este cuento… esta no es
una historia de amor… escucha, yo si te contaré un cuento sobre una gran historia
de amor….

El
sonrió complacido y  le dijo con una
sonrisa…-¿Cuál? a ver…

Y
ella comenzó el cuento…

 

Hace
mucho, mucho tiempo un día cualquiera en un mundo corriente y banal… una chica
conoció a un chico que le rozó el corazón, tan solo con una mirada…

Y
aquel fue la mas grande, de todas las historias de amor… y sin embargo nunca
hubo nada… ni besos, ni caricias, ni si quiera manos entrelazadas… pues ella
mantuvo una promesa dada y fué fiel, traicionando así a su propio corazón, que
ya solo por y para él palpitaba….

Pasaron
los años y el universo conspiró en su contra y por ello nunca se volvieron a
encontrar…

Nadie
halló él, que de ella le hablara, ni si quiera la nombraban, pues todos sabían
cuanto había sufrido por ese amor que no había podido consumarse y se quedó tan
solo, en una diminuta llama sin aliento, que permanecía siempre en su corazón…

Triste
y con un abismo en el pecho…caminó por el mundo vacío de esperanzas y así anduvo
hasta que un día conoció a otra chica. Con ella, comenzó una historia que acalló
levemente los lamentos de su alma, sin embargo, cuando miraba en su corazón solo
veía su penetrante mirada, sus ojos verdes y sus labios que pronunciaban su
nombre con devoción….

Tan
grande fué su amor, que a pesar de querer a la otra chica y  por mucho tiempo que pasara, aun se sentía
perdido sin su mirada….

Años
mas tarde, sus pasos le llevaron sin pensar en nada, pues se halló perdido en
su propio interior… caminó sin mirar donde. El camino se hizo bajo sus pies y
estos le llevaron ante la casa de su gran amor y sin más tocó su puerta…

Ella
quedó impactada ante su semblante, que más bien podía ser un fantasma o un
producto de su imaginación, pues durante esos años ella lo buscó por todos
lados, harta de oír llorar a su corazón… Pues rendida a la evidencia de su
amor, rasgó sus ataduras y  decidió
traicionar su promesa, buscándolo para seguir a su palpitante corazón…

Pero
aunque lo buscó y a todo el mundo le preguntó, nadie le dijo nada y todos por
curar el corazón de él, simplemente los separó…

Ella
justamente hacia poco había soñado con él y a una amiga entre suspiros se lo
confesó, pues su encuentro fue de sublime emoción y sentía como su ausencia le rompía
poco a poco el corazón… lo amaba y lo añoraba y temía morir de pena sin su
amor…

Por
eso, cuando dos días mas tarde el apareció ante ella,  su vista se nubló y embelesada vivió como
nunca aquel momento pero sin lagrimas ni reproches, sin palabras, sin nada que
no fueran sus miradas y sonrisas contenidas por la emoción… sin nada que pudiera
hacerla despertar de aquel sueño… no hubo besos, ni caricias… ni si quiera
manos entrelazadas pero sin duda nunca fue tan feliz como aquel instante ante
él… ambos unidos solo con una mirada de amor….

 

La
joven cuenta cuentos sonrió…. Turbada sin duda por lo que acaba de relatar… y
dijo-

Bueno
la historia es mucho mas larga pero el principio sin duda te deja un gran sabor

El
joven también se emocionó y con una sonrisa contestó- ya me dirás donde puedo
encontrar esa historia para leerla entera

Ella
miró al cielo para no mirar a los ojos de él y continuó- ¿ese amor? ¿Esa
historia…? ¿Escrita entera?

El
sonrió y repitió- …si entera

Ella
dijo con una sonrisa algo melancólica- Esa historia no esta escrita… esa historia
la viví yo

    -Pues plásmalo por completo ¿vale? quiero
leerlo entero… – susurró él

-No
puedo…- dijo sin apartar la vista de las estrellas del cielo que tan pequeña
la hacían sentir y eso en aquel momento, de alguna manera, la reconfortaba – Es
de estos secretos que guardo en el corazón y que rara vez digo en voz alta…

Se
desvaneció su sonrisa y preguntó aun sabiendo la respuesta….- ¿no ha acabado
aun?

Ella
lo miró y el brillo de sus ojos la delató- bueno estoy aquí… aunque no recuerdo
exactamente el camino que anduve hasta llegar a este punto…

El
la observó tratando de descubrir mas retazos de aquella historia de amor en su
rostro y dijo- yo espero vivir algún día un amor como ese… al menos una vez en
lo que me queda de vida

Ella
sonrió y sin más continuó-  Pero ¿sabes?
En verdad preferiría haberme muerto de amor, así seria siempre esos labios que
lo llamaban y esa mirada y nunca… nunca, me dejaría de amar, ni yo a él pues
nos guardaríamos como llamas por siempre en el corazón… pero la vida es así…-
dijo mientras una lagrima rozó sus mejillas ardiéndole en la piel

-Tenías
razón…-dijo él mientras temblaba sus labios- este si es una gran cuento de
amor… creo que el hombre que acabe contigo será un hombre afortunado, muy
afortunado

Ella
sonrió por sus palabras y contestó – No, no lo creo nunca soñé con amar para
siempre, solo intensamente…

Él
la miró entonces llevándose la mano a su pecho noto sus cicatrices sin decir
nada, sin decir lo próximo que sentía en aquel instante a la muerte pensó, que
por un amor como aquel, concentraría sus escasos años de vida al tiempo que
junto a ella durara su amor…

 -Para mi, las cosas han cambiado… yo misma
cambie mi destino… pero me alegro haber vivido una historia tan intensa de
amor…. Pues solo las experiencias te permiten describir esa clase de cuentos de
amor…

 

 …Pues… ¿quien no ha temblado en los brazos de
su amante?

 ¿Quien no ha mirado a alguien a los ojos y ha
navegado océanos y volado por la inmensidad del cielo y surcado las nubes hasta
el infinito…solo…tan solo para sostenerse ingrávido en el abismo del vacío para
luego caer rendido ante él…? Ante su amor…

Él
miró entonces al cielo y susurró de forma inaudible…-no, yo no…

 

Y
ambos permanecieron bajo el manto de la noche sumergidos en las sensaciones de aquel
cuento de amor… solo que él tenia solamente medio corazón y ella uno roto en
mil pedazos… y tal vez, solo tal vez… juntos algún día formarían un único
corazón… pero esa, esa es… otra historia…

 

  • Igraine Cubillana

    IMPRUDENTE, DESMESURADA, APASIONADA, DULCE, ETEREA, MENTAL, DEMASIADO CARACTER Y MUY CAMBIANTE...ESTOY LOCA Y VUELVO LOCO A LOS QUE ME RODEAN... SI LLORAS POR QUE SE HA IDO EL SOL, LAS LAGRIMAS NO TE DEJARAN VER LAS ESTRELLAS.

  • Vive el dia de hoy como si este fuera el ultimo…

    enero 2010
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