Sabado literario de Mercedes. Dialogo entre zombies… Me muero de ganas…

-Me muero de ganas…
-Sabes que no puedes hacerlo…- dijo su amiga mirandola desde su opaca mirada.
-¡¡¡Pero no pude hacerlo…¡¡¡ Si tu hubieras muerto justo en tu noche de bodas, sin haber tocado al que era ya tu marido, sin haberlo besodo, rozado con tu piel y sentido esas mariposas en el estomago que me hacian sentir única entre sus brazos…
– Bueno, pero han pasado años, él habrá rehecho su vida, habrá conocido a otra mujer y habrá tenido niños…
-¿Cuanto tiempo ha pasado?- dijo mirandose en un espejo y viendose tal y como el dia como murió…
Pero su amiga, hacia mas años que despertaba con la luna llena y sabia que aquello era parte del embrujo pero la realidad era muy distinta.
-Hay reglas….
-En el amor no hay…
-Siempre hay reglas y siempre hay quien cree que puede burlarlas… peor no creeme. Las cosas no son asi.-Dijo mirando la luna manchada de sangre y notando aun más dolorosas el corte en sus muñecas…
Hacia casi siglo y medio que se habia cortado las venas por amor, y recordó como en cuanto llegó la primera luna ella despertó y fué al encuentro de su amado, pensaba que si le explicaba todo lo que habia visto con claridad cuando murió él entenderia que ella era su destino y allí fué lo que no imaginaba es que en cuanto salian del campo santo no solo necesitaban a sus amados, tambien devorarlos… La vuelta fué traumatica, todos la miraban de soslayo y como castigo estaba encargada de todas las jovenes inexpertas y enamoradas que caian en el abismo de su propio amor.
Un grito alertó a todos, corrió como pudo hasta la vaya y observó como su amiga venia con la cabeza de su viudo entre las manos y el vestido de novia ensangrentado…
-Lo ves cariño, aqui es donde vamos a vivir, por siempre juntos…- dijo en parte rota de dolor, trastornada por lo que habia llegado a hacer al hombre al que amaba…
-Las reglas… estan por algo…- dijo en un susurro..

Sabados Literarios de Mercedes. Zombies. Kibo.

De entre todos los cachorros, aquel era el que lo habia enamorado, con su ozico color canela y sus ojos vivaces. No pudo evitar tomarlo entre los brazos y aspirar su olor a cachorro , sentir su diminuto corazon en la mano y su respiracion agitada que solo se rompió al oir un diminuto y gracoso ladrido que le hizo reir de forma estridente. Era la primera vez que reia desde que habia perdido a su esposa, la persona que mas habia amado en toda su patetica vida, la unica persona por la que él habia parecido ligeramente interesante o brillante. Durante un instante miró a aquel animal como al hijo que nunca pudo llegar a tener con ella, y ya no lo volvió a soltar.

Lo llamo Kibo porque se lo aconsejó la unica amiga que le quedaba, la unica que habia tolerado sus desplantes y su mal genio en multitud de ocasiones. Practicamente, ella era tambien la unica persona a la que habia consentido en tratar, mas llevado por su insistencia y su contagiosa alegria que por un deseo real de manter cualquier tipo de relacion humana.

Durante los primeros dias las risas y los largos momentos de observar al nuevo pequeño miembro de la familia eran todo su mundo. Hizo un millon de fotos y se dedicó a hacer un bonito albun con todas aquellas imagenes que captaban el descubrir del mundo de aquel cachorro.

Las fotos fueron sucediendose y las imagenes iban cambiando hasta que reflejaron a un joven perro de fuerte patas y gran personalidad. Era tan metodico y disciplinado como él. Las horas del paseo y la comida eran sagradas para ambos y tras comprobar que acataba bien las hordenes, lo disciplinó y lo dominó hasta hacer de él su sombra y en parte su reflejo.

Un dia, una noticia llamó su atención mientras él conducia por la carretera, escuchó la increible noticia de que algunos cadaveres, habia vuelto a la vida, no todos, solo los que habia sufrido algun tipo de cancer tratado con quimioterapia, radiacion y una mezcla de tres medicamentos que se habian utilizado en los ultimos 3 años.

No podia creer aquella noticia, sin embargo la radio era la que ponia cada mañana y hoy no era 28 de diciembre, estaban en abril y dudaba mucho de que se inventaran tantos datos.

Avisaban de que no se acercaran a esos cadaveres andantes pues no habian logrado aun averiguar sus intenciones.

Llegó a casa, kibo estaba inquieto en su lugar en el maletero con aquella red de seguridad, que empujaba y mordisqueaba, cosa que jamas habia hecho. Sin embargo, a cada segundo que pasaba mas loco parecia volverse. Se acercó a él y Kibo le lamió la mano, para él su amo era lo que mas amaba en el mundo, le era fiel y lo idolotraba hasta el punto de tener fé ciega en sus palabras.

Entraron en casa y al llegar notó un olor extraño en el ambiente, Kibo gruñó. Caminó unos pasos y vio la estela del vestido verde con el que habian enterrado a su esposa, para él era imposible de confundirlo pues soñaba con ella enfundada en aquel vestido cada noche.

Siempre la imaginaba con su sonrisa fresca y con flores en el pelo. Soñaba con rozar su piel tersa y con besar cada rincon de su cuerpo entre suspiros y risas contenidas.

La llamó por su nombre pero ella no se dejó ver. Llegó al salon y vió su estela de nuevo por la escalera, justo detras de él, corrió con kibo como su sombra.

Al llegar arriba entró en su cuarto. La puerta se abrió lentamente mientras una sombra oscura se situaba junto a la ventana.

Él volvió a llamarla y ella simplemente se giró. Habian pasado casi dos años desde su muerte y su carne estaba echa girones. Se habia consumido y solo el pelo y las uñas parecian intactas. Ni si quiera podia mirarla a la cara sin sentir un abismo en su interior. Pero era ella, era su amada. Dió un paso hacia ella y de lo mas profundo de aquel amasijo de carne salió una mezcla entre gruñido y grito de lo mas gutural que no asustó a kibo, poque siempre habia estado en alerta, pero que lo puso en estado de ataque.

Ella se abalanzó sobre su marido y kibo sin dudarlo se abalanzó sobre ella. En pleno ataque su amo grito la orden que le exigia que dejara la lucha y parase de forma automatica, intantanea.

Kibo paró y su aullido dañó sus oidos, en intensidad y dolor. Su mujer devoraba a su adorado perro, lo cortaba con sus uñas y dientes y lo destrozaba mientras parecia alimentarse de él.

Por puro instinto fué a su armario y tomó el arma que tenia siempre cargada y la vació en la cabeza de su amada esposa, pero ella ya no se movia. Ni su perro.

Observó a su amada y a su amigo fiel yacer inanimados en el suelo y durante un instante la desesperacion hizo mella en el.

Aquel llanto nadie lo vió. Pero si alguien hubiese sido testigo, habria llorado conmovido por tanto dolor.

Al dia siguiente. Volvió a ir al criadero de perros y volvió a tomar a un cachorro entre sus manos, observó su naricilla y sintió su corazon y su respiracion y sonrió levemente al oirlo ladrar diminutamente.

Pero sabia que jamás hallaria en él la fidelidad y la fé ciega que habian acabado con Kibo, pues eso solo lo habia convertido en un perro tonto y fragil…

Él, solo queria un perro.

  • Igraine Cubillana

    IMPRUDENTE, DESMESURADA, APASIONADA, DULCE, ETEREA, MENTAL, DEMASIADO CARACTER Y MUY CAMBIANTE...ESTOY LOCA Y VUELVO LOCO A LOS QUE ME RODEAN... SI LLORAS POR QUE SE HA IDO EL SOL, LAS LAGRIMAS NO TE DEJARAN VER LAS ESTRELLAS.

  • Vive el dia de hoy como si este fuera el ultimo…

    abril 2010
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