!2Este jueves, un relato”! ¿con quien te tomarias algo en una terraza…? ¿con quien…?

              Sabia por su forma de sonreír si estaba distraído, lo sabía por su forma de mirar a la lejanía, por su manera de estar justo a mi lado y sin embargo hallarse a miles de kilómetros de mi… miraba sus ojos y sonreía abnegada al entender que sus silencios contenían todo un mundo del que yo ni si quiera era consciente… en mi exilio, me sentía afortunada por poder tomar su mano entre las mías, por poder acariciar su pelo rebelde, feliz, tan solo por poder compartir el mismo aire… tan solo, por poder observarle allá en su mundo…

Las estrellas eran solo un puñado de puntos brillantes esparcidos por el cielo trágicamente violado por la contaminación lumínica de las farolas del puerto marítimo, los chiringuitos y las diferentes tiendas de suvenir que invadían el paseo de forma cruel. Allí sentada ante aquella cerveza helada escuchaba el mar en todo su esplendor. Me había sentado en la terraza del bar situado justo enfrente de la negra mar, solo intuida por el reflejo de aquella enorme y plateada luna que parecía gritar mi nombre con insultante claridad. Casi podía entender por qué aullaban los lobos a su enamorada luna, tan llena, tan poderosa, tan lejana, tan inalcanzable…

Notaba en mis dedos el frio del botellín de cerveza y en el resto del cuerpo el fuego de aquel verano, lo sentía tan pegado a mi piel que parecía introducirse bajo ella hasta hacerme  arder y emitir un halo de llamaradas y vaho convirtiéndome en parte de aquello que atormentaba sin piedad al resto de los humanos.

Los humanos contaminábamos el mundo y ahora además, éramos antorchas que contribuíamos aun mas al calentamiento de la tierra. Sentí pena por los que no disfrutarían de esta tierra en la que procuraba empaparme ante lo que yo había aceptado y me había resignado que era, una realidad, el mundo se acababa.

Era la noticia del dia, bueno que digo, del siglo. Solo se sabía desde hacia unas 48 horas y todo el mundo se mantuvo en un preocupante estado de shock que los mantuvo como viajeros de una nube, por encima de todo. La gente fue a trabajar, siguió llevando los niños al colegio y conforme fueron pasando las horas, las cosas empezaron a cambiar. La gente se levantaba en mitad de una sala de trabajo y se dirigía a una compañera de trabajo y la besaba y le confesaba su amor secreto. Otros se levantaban y les decían a sus jefes lo que nunca se atrevieron a decir. Aparecieron esposas que arrancaron literalmente a sus maridos de sus mesas y les exigían, que debían hacer realidad sus sueños. Poco a poco todo el mundo comenzó a ir a donde querían terminar. Unos a casa de familiares, otros a países exóticos. Los gobiernos acordaron vuelos gratuitos y la gran mayoría se dedicó a seguir esos impulsos que parecían aletargados en su interior, incapaces de salir, si no fuera por aquella noticia. El mundo se acabaría antes de tres días.

Yo no veo la tele, dejé ese vicio hace años. Fui la única que se levantó a trabajar y fue al trabajo sin los ojos rojos y sin síntomas de desesperación e impotencia. Yo reía y bromeaba y la gente me miraba como si fuera de Marte. Deseché las llamadas de mi madre, porque simplemente en el trabajo no podía cogerlo, a pesar de que ese día, todos parecían pendientes de sus móviles y los clientes me dijeran que sí prácticamente a todos los contratos. Mi ex novio me mandó un emotivo mensaje de amor explicándome que no había logrado olvidarme y que justo ahora solo podía pensar en mí. También recibí mensajes y llamadas de chicos con los que había tenido alguna relación hacia tiempo y me pareció muy curioso. Pero yo seguía trabajando.

No fue hasta que una compañera se echó a llorar gritando “que sus niños no” aclamando a dios, que me empecé a preocupar. Salí de la sala y fui al baño.

Mi ex me llamaba, lo cogí para explicarle que luego hablaríamos de sus repentinas revelaciones cuando me dijo algo que me hizo entender todo sin saber nada…

-Cuando todo termine, es a ti a quien quiero a mi lado…- Hacia años que no estábamos juntos y aquello me dejó impactada.

-¿Cuándo termine que…?- pregunté temerosa.

-… el mundo- su voz se desvaneció para mi, dejé caer el teléfono y todo tomó forma en mi cabeza. Las piernas me temblaron y perdí momentáneamente el equilibrio, la visión se me nubló y creí que me desmayaba. Oí su voz por el teléfono…- no tienes por qué estar sola…

-¡Luego te llamo¡- dije mientras colgaba y cuando llegué a mi sala las vi a todas ahí paradas- ¡Por el amor de dios!- grité- El mundo se acaba, id a casa con vuestras familias, amigos, amantes… o con el puto gato, ¡¡¡pero no os quedéis aquí¡¡¡.- Todas parecieron despertar al fin y comenzaron a recoger sus cosas y a salir. Incluso mi jefa pareció acatar mi orden como la única lógica entre tanto caos.

-¡Chicas¡- grite antes de salir- ¡un placer haberos conocido¡ de verdad…- corrí sin ni si quiera fichar, miré con una sonrisa como muchos hacían cola para hacerlo.

Una vez en la calle, las miradas distraídas, los rostros sombríos, los largos silencios que reinaban por doquier parecían evidentes ahora para mí, entre la música de mi móvil a todo volumen y las prisas no me había fijado. Ahora todo forma parte de un cuadro grotesco que anunciaba un final que yo me había perdido, al menos había dormido bien, por sus rostros muchos parecían haber pasado la noche llorando. Miré a un hombre trajeado de unos 45 años que en mitad de la carretera se sentó en el suelo y comenzó a llorar como un niño, abrazado a su cartera y con un llanto angustioso. Nadie se acercaba a él pero todos comprendían su dolor, por lo que nadie intentó recriminarle ni echarlo de la carretera, ni si quiera los conductores de los coches. Yo caminé los cinco pasos que nos distanciaban y me agaché… lo abracé.

El me apretó fuertemente contra sí y lloró desahogándose completamente, reposando su cabeza en mi pecho y abrazándome con aun más fuerza. Lo sentí como a un niño perdido, tembloroso. A nuestro alrededor el caos de los coches pasando parecía ajeno a nosotros, parecía la danza de los planetas, que giran siempre, eternamente cerca pero sin tocarse, en perfectamente en armonía. Nosotros situados en el centro,  como astros puestos de forma artificial en aquel mar de tráfico y estridencia. Cuando su llanto se calmó, le pregunté si tenía a alguien con quien quisiera estar, alguien con quien se tomaría una cerveza en una terraza de un bar en ese mismo momento. Me contó que su ex mujer, ella tenía a sus hijos pero no se atrevía a llamar por si le rechazaba y se sentía solo y perdido. Yo lo miré a los ojos y dije con el corazón en la mano.

-Pareces un buen hombre, aunque seas su ex marido, si la trataste bien, con respeto y amor, será contigo con quien quiera estar en estos momentos. Ve con ella… ve con tu familia.

El hombre pareció sentir como si el aire llegara al fin a sus pulmones y la luz a sus ojos y en su rostro asomó un atisbo de esperanza. Cogió el móvil y llamó.

-Voy contigo y los niños… ¿entonces? ¿Tú también quieres…?- volvió a mirarme y vi agradecimiento en su rostro por haberlo consolado y más en un momento como ese donde nadie era capaz de pensar claramente.

Vi un quiosco justo detrás de él. Caminé hacia allí y tomé un ejemplar del El País, durante un momento creí tener en las manos una de esas revistas sensacionalistas con dejes apocalípticos, como Interviú o Quo, pero no, era un periódico de los que aburren, contando por que se acababa el mundo como el que cuenta una película de ficción.

Leí la información mientras caminaba hacia casa dando un paseo, al llegar al paseo marítimo, caminé hasta la playa y me detuve en la arena justo frente al mar. Era demasiada información para asimilarla toda de golpe, pero lo cierto es que todos sabíamos que esto podía pasar, todo estaba enrarecido, el aire, el mar, los animales, el tiempo se había vuelto loco y hasta la gente había llegado a un punto incompresible… pero ahora que nos enfrentábamos a la realidad, que ya no tenía ninguna razón de ser, todo parecía desvanecerse bajo mis pies y sin embargo todo cobraba sentido, una claridad cristalina, una innegable revelación que a todos parecía alcanzar en un momento u otro. Miré a mí alrededor. Familias enteras parecían disfrutar de aquel día de verano junto al mar, muchos miraban el mar con una sonrisa en los labios, otros miraban jugar a los niños y se alegraban de su ignorancia, de su despreocupación y en cierta medida los envidiaba. Pero era mejor saber, sin lugar a dudas, al fin y al cabo podías planear tu ultimo día, hacer todo lo que siempre deseaste antes de morir, cumplir tus sueños y pensar en quien querías a tu lado, con quien querías pasar los últimos instantes del mundo, de tu vida.

Tomé el móvil y durante las siguientes tres horas hablé con todas y cada una de las personas de mi agenda. A algunos les perdoné y a otros les pedí perdón, a algunos les confesé secretos y a otros amores pasados, a algunos les di todos los motivos por los que habían sido importantes en mi vida, a otros les pedí explicaciones de cosas que no había entendido y con las que no me podía morir reconcomiéndome el alma.

Hablé largamente con mi familia, mi madre, mis hermanos… y me sentí egoísta por no correr junto a ellos en aquellos momentos, pero si algo había dictado mi existencia durante toda mi vida, es que siempre hacia lo que me dictaba el corazón y mi lugar en ese mundo que tocaba a su fin era ese. Esa playa, esa casa, esa luz… mi lugar era aquel que me hacia feliz, que me daba calma y me hacía sentir viva a pesar de sentir la muerte rozar de cerca mi piel.

Les pedí mil disculpas y les dije lo mucho que los había amado, a pesar de todo que puede ocurrir en una familia y que terminas guardando y a pesar de mi naturaleza independiente y despreocupada, pero eran mi familia y siempre los llevaría en el corazón.

Dejé a mi ex novio para el final. Le rogué que no viniera, le dije que él no era la persona que quería tener a mi lado en mi último aliento, que lo había amado, pero que el tiempo y la distancia habían hecho de aquel amor, algo del pasado, algo imposible de recuperar. No quería estar con él falsamente, solo por no estar sola en esos instantes. Casi no le dejé hablar, temía que me convenciera y decidí despedirme con un te querré siempre del que luego me arrepentí…

Aquel día fui de compras, me compré aquel vestido tan cara y sugerente que tanto había admirado en las últimas semanas y cuando el dueño de la tienda me vio con el puesto me dijo que había sido creado para mí. Ni si quiera me cobró. El dinero al fin había dejado de tener sentido en este mundo. Me confesó que estaba allí porque con los años era lo único que le quedaba y le había hecho feliz. Sonreí. Lo entendía bien.

Volví a casa y fui a casa de mi vecino Paolo, tenían las maletas en la puerta y se iba con su novio Iván a París, a cumplir su sueño de ver la torre Eiffel. Le pedí que me dejara darme un baño en su bañera de hidromasaje y él simplemente me dio las llaves de su casa.

-Toma… te lo regalo- dijo dándome un beso en los labios, un largo abrazo y las llaves en la mano.

Su apartamento era diez veces más grande y con lo último en decoración y equipos de música y video. Solo tarde media hora en instalarme. Llené la bañera y coloqué los pétalos de rosa y las esencias sin reparar en la moderación. Puse la opera de Carmina Burana y me serví una copa de vino de uno de esas botellas tan caras que Paolo coleccionaba.

Durante casi una hora disfrute de aquel baño con una intensidad y una pasión solo comprensible si hubiese sido el primer baño que me daba en mi vida, pero no, era el ultimo y en vez de hacerlo con pena lo disfruté más aun porque me deleite en cada uno de los detalles, de los instantes que me llenaron de felicidad.

Me vestí y me arreglé.

Me puse mi perfume caro, mis joyas más preciadas y no con ello quiero decir las más caras, me puse mis tacones más queridos y la ropa interior que me hacía sentir la mujer más sexy y hermosa.

Caminé hacia el paseo consciente de que solo quedaban unas horas y me senté en esta terraza a deleitarme con una cerveza helada.

No había nadie para servirla, pero dado que nadie había echado la llave a los bares o los restaurantes, entré en la barra y me serví yo misma. Me senté en la terraza que daba a la playa a esperar ese crepúsculo que llegaba, el crepúsculo del día, el de la vida…

Durante un momento pensé en él, en como a veces miraba al infinito distraído… tan lejano a mí y me sentía afortunada por poder rozar su piel y sentirlo a mi lado.

Cada vez hacia más calor y a pesar de que el anochecer había llegado hacía mucho rato, el calor parecía ir en aumento. Dejé mis tacones sobre la mesa junto a un billete de veinte euros y caminé hacia el mar.

Brillaban las estrellas en el cielo tímidamente y de pronto todo el paseo marítimo se apagó y estas refulgieron con una energía y un poder del que pocas veces había sido testigo. Alguien había apagado las luces del pueblo y aquello convirtió el cielo en un espectáculo que a todos maravillaba. A lo lejos sabía que había parejas cogidas de las manos esperando el mismo final que yo. Aquello había sido un regalo inesperado para todos.

Me quité el vestido abrigada en la noche y sentí el agua en mi piel calmando el calor al instante. Bucee e incluso bajo el agua se vislumbraban algunas estrellas y la luna que brillaba de forma increíble. Sin duda estábamos más cerca, la luna era un gran astro ahora, parecía tan grande que sentía que podía bañarme en su reflejo. Floté y me recree con el espectáculo agradecida por aquellas últimas imágenes.

Salí del mar satisfecha y feliz y volví a aquella terraza empapada aun y con el olor a mar y a sal por todo mi cuerpo, cansada pero pletórica. Quería cantar y gritar,  sentía que podía tocar las estrellas con tan solo estirar mis dedos.

En ese instante vi amenazadoramente cerca a aquella luna de belleza inaudita, pero que tan cruelmente nos atacaba desde el cielo. Las olas comenzaron a crecer  y el oleaje se volvió tempestuoso, pero eso volvió aun más bello aquel instante.

Pero una sombre pareció atravesar mi interior y pensé…- ¿con quién me tomaría yo una cerveza en esta terraza? No había decidido quien sería mi última compañía, ahora que sentía cerca el final, recapacité y me di cuenta de que yo, conmigo misma, seguíamos sumando una única persona.

Se acababa el mundo y no tenía a nadie con quien compartir mi último aliento. No le tenía a él. Que vivía distraído en su mundo, que parecía tan lejano, tan fuera de este universo que parecía doblarse sobre sí mismo y entendí que había cometido un grave error al rechazarte.

Él que había vivido en su mundo, olvidándose de mí, en su último instante sobre la tierra me había elegido a mí y yo, me había encerrado en mi mundo y había preferido mi soledad a él.

Pensé en llamarlo, pero de nada serviría, al fin y al cabo, ya habría encontrado a otra persona que le hiciera compañía.

-… sabia que estarías aquí…- dijo una voz tras de mí y me sorprendí al verle y la emoción embargo mis sentidos hasta hacerme caer rendida en sus brazos, olvidándome del orgullo y los reproches.

-Pero si te dije…- comencé a decir.

-… sabia que al final me invitarías a tomar una cerveza en este bar que vio nacer nuestro amor… en nuestra primera cita, frente a este mar, que es tu segundo amor y bajo estas estrellas, que yo he resaltado para ti, porque sabía que te haría feliz…

-¿Pero como…?

-Solo sé que tú eres mi destino, ni la distancia ni el tiempo borraran eso… que digo, ni el fin del mundo lo podría cambiar.

Sonreí mientras me dirigía hasta la barra del bar y saqué otras dos cervezas heladas de la nevera y nos dirigimos de la mano a la playa.

Nos sentamos en la arena, yo entre sus piernas, apoyando mi espalda sobre su pecho mientras sentía su aliento en mi cuello y notaba el roce de tus labios en mi piel. Tomamos esas cervezas rebosantes de felicidad a pesar del cercano fin… pero juntos en aquel final.                        

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¡”Este jueves, un relato”¡ Problemas tecnico… tecnicamente tecnicos.

                       No podia… habia oido hablar de los problemas… llamemosles tecnicos en los hombres… nunca en las mujeres, pero mi problema, mi terrible problema no estaba en el poder de la levitacion, sin duda alguna, estaba en el corazon.
                        No, iba con el mismo pum pum del resto del mundo, mi corazon no iba como un reloj, ni si quiera como uno solar… mi corazon se paraba o se adelantaba y en los momentos mas inadecuados rompia la magia con punzadas a veces tan dolorosas que lograba hacerme hasta llorar…
                      -¿Que mas da… ?- le gritaba yo- no tienes que sentirlo todo con tanta intensidad para ponerte a andar, no puedes pararte, no puedes parar mi mundo, mi cerebro, mi universo por simples sentimientos…- le gritaba.
                       Me imaginaba a mi misma, sentada en el baño, con el corazon en las manos, en ropa interior y con la sensacion de que volvia a tener problemas tecnicos…
                       Me sentia una muñeca rota, vestidas con jirones de lo que una vez habia sido mi coraza y sin embargo no me molestaba mi desnudez. Era lo que era, al fin habia llegado a aceptarme tal cual y no me importó sentirme debil o no cumplir como se esperaba de mi… Me miré en el espejo y sonrei levemente al comprobar mi cara ridiculamente congestionada por la preocupacion. En parte, no lo entendia, no me importaba salir y decirle que no iba a poder hacerlo, porque habia sufrido un gatillazo, pero el chico me gustaba y la situacion era tan ridicula que como explicarle que mi corazon habia decidido pararse al no sentir lo que debia al notar su roce en mi piel. No era cuestion de que no me gustaria, era solo que mi corazon queria mas… mucho mas. Es cierto que  veces he tenido lo que yo siempre he llamado el sindrome de la agenda inoportuna y es que no llegas al orgasmo simple y llanamente porque te desconcentras hasta el punto de ponerte a repasar la agenda y ha hacer memoria de todo lo que debes hacer.
                         Pero aquella era distinto. Nunca habria imaginado que me podia pasar aquello a mi, estaba junto a un hombre que me gustaba, era guapo, simpatico, inteligente y encima compartiamos muchos gustos, me gustaba como me hacia sentir y como me miraba hasta hacerme ruborizar y nos habiamos reido despreocupadamente, estuvimos tan agusto juntos durante toda la cena en aquel restaurante junto al mar, que habia sido una velada perfecta. Luego el paseo por la orilla y un timido beso con el rugir de las olar de fondo. Luego subimos a su cas y tomamos la ultima copa en su terraza, despues todo ocurrio sin mas y yo me dejé llevar. Todo iba bien. Besaba genial y encima sonreia picaramente cada vez que me veia morderme el labio inferior presa del deseo… pero entonces, algo sonó, como un crujido leve pero audible. No sé si era algo roto o simplemente suelto, pero algo no funcionaba.
                        Entonces lo oi, bueno mas bien no lo oí. Mi corazón se paró y corrí al baño. No era una broma, ni imaginaciones mias, mi corazon se detuvo y yo me asusté. Sin duda estaba ofendido… -yo no pódia hacerle esto- me gritaba sin voz…
                        Salí del baño y el me esperaba en la terraza. Traté de explicar, pero él simplemente me sonrió. Tenia una baraja de cartas y comenzó a repartir en la mesa sin dejar de mirarme, yo me senté y sonreí…
                       -Te advierto que a esto soy muy bueno… a lo otro tambien, pero eso ya lo averiguarás algun dia- dijo con amplia sonrisa.
                       – Yo… -dije tutubeante, pero él no me permitió continuar.
                       – Todos hemos tenido problemas tecnicos alguna vez…. ¿no?
                     

” ¡Este jueves, un relato!” El amor. Siempre amor… el alma de una romántica empedernida…

Solo cuando
las luciérnagas levantan el vuelo y dejan la tierra atrás, levanto la mirada al
cielo y descubro el firmamento estrellado, solo entonces separo mi rostro de
ti… solo entonces dejo de mirarte…desde que te conocí…

   Para cuando vuelvo mi mirada a ti, mi alma
sufre un vuelco que hace conmoverme  y
siento que soy afortunada ,doy gracias a los dioses, al cielo o a quien haya
guiado tus pasos hacia mí… esta noche de verano… veo las estrellas asomar
curiosas, hasta los ángeles paran sus quehaceres a mirar y es que el mundo se
ha detenido al fin… tan solo un segundo,  el universo parado ante nosotros, solo para
hacer que estemos juntos los dos… se confabularon todos en el universo para que
yo pudiera estar aquí para mirarte y saber que tú eras sólo para mí…

    Y grito al mundo, que tus ojos son un
espejo para mi… al fin me veo entre tanta oscuridad… y mis ojos verdes te
llenan de una inimaginable felicidad, por un momento rozamos nuestra piel,  en mitad de tanta soledad, un oasis de calor…
mi cuerpo se estremece ante tu tacto calido, pasional y solo puedo suspirar llena
de una inconmensurable exaltación y es que eres todo cuanto deseo, todo cuanto
puedo esperar en este mundo… todo lo que pude soñar… en un mundo hecho de
hielo… nosotros no… nosotros vivimos en el centro de un huracán,  tú viento y yo fuego…  y en tus brazos pura tempestad…

   Somos elementos imposibles de aplacar… tú eres
el alimento para mi alma y yo devoro tu piel con total devoción… solo puedo
esperar no consumirte hasta el fin, no arder sin control y hacerte desaparecer
entre mis brazos en un abrazo de ardiente pasión… tan solo sé que sin ti no
puedo existir… sabes que solo tu ausencia puede extinguir mi fuego… hasta hacer
de él solo un recuerdo de templanza en tu ser…

    Y sin mí, sientes que tu vida, es solo un
segundo mas de completa soledad entre tanta inmensidad y es que no importa donde
esté… yo te hago vibrar, encenderte, sentir el mundo llenando todos los poros
de tu piel, arrastrándote hasta el deseo mas pesado para el corazón,  el que te hace ver la certeza en todo lo que
conoces, de que solo yo existo aquí por ti y para ti, para tu alma… sabes que
es innegable esto que sentimos los dos y caes en mi interior con la
grandiosidad de un tornado… aire abultado por mi calor… tocado como solo los ángeles
tocan y con ese tacto no unimos los dos… una conexión para siempre, que nos
advierte de que solo hay un segundo de imparable pasión y entre tanta locura
tus labios me llaman y yo voy…me besas, nuestros labios se entrelazan en un carnoso
y sabroso deguste de nuestra piel, sientes al fin mi calor en tu lengua y la
humedad nos hace anhelar los cuerpos con mayor intensidad y es que sabes con
tan solo un beso, será tu perdición y te tendré hasta el fin de tus días… hasta
el fin del mundo te seguiré para calmar mi sed.

   Y es que eres… lo que yo siempre anhelé, te
siento como guardián de mis secretos que jamás rebelé y sabes que mi alma
guardará la verdad,  sabes que jamás podré
vivir sin tu luz, en este mundo incierto tú eres mi farol alumbrando desde
tierra segura … porque me guías y me alimentas con tu inconmensurable ser,  marchamos por la vida  juntos al fin y nos hayamos aquí los dos… nos
miramos a los ojos y sentimos que nos conocemos desde antes de los tiempos…tú
sientes que mi picara sonrisa te hacia soñar antes incluso de verla aparecer en
mi rostro, que todo mi ser te era familiar y tu mirada me hace sentir que he
llegado a mi hogar… si hay algo que puedo yo atestiguar es que esta no es
nuestra primera vida juntos y ni la ultima en la que volveremos a estar, ahora que
volvemos a sentirnos y guiados por el instinto hacemos el amor en la playas
blancas que bañan nuestro mar… te siento dentro y muerdo mis doloridos labios
para no gritar, sabes que esto es solo el comienzo, que esto puede estallar y
llenarnos, pervertirnos  hasta perdernos
en el deseo imperioso de devorarnos, meternos el uno al otro bajo la piel…
torturados por el deseo…

Y el destino
hizo su aparición, tan solo un oasis entre tanta soledad, yo tiemblo ante ti y
solo puedo dar gracia a los dioses… más de lo que jamás pude ni rogar… tan solo
un beso me liberará y arderás… y yo te colmaré, llenaré mi soledad… juntos, los
dos….

Tan solo
hasta el final de los tiempos… nuestro amor estaba escrito en el libro de los
sueños… el amor juró nuestra unión y aquí estamos para cumplir los designios de
la caprichosa fantasía del amor… extenuados bajo el mágico manto de estrellas,
sentimos nuestro propio renacer bajo la mirada atenta de los dioses, que
manejan nuestra vida sin piedad… sin perdón.

Unidos
nuestros cuerpos como uno solo, en el marco de la noche… solo dos siluetas bajo
la luz de la ventana y aun así tus ojos brillan tan intensamente que me
desgarran el alma… esta noche no solo te amaré como nunca te han amado… sino
que te entregaré mi alma… ámame, pues yo te amo ya… con cuerpo, alma y corazón…

  • Igraine Cubillana

    IMPRUDENTE, DESMESURADA, APASIONADA, DULCE, ETEREA, MENTAL, DEMASIADO CARACTER Y MUY CAMBIANTE...ESTOY LOCA Y VUELVO LOCO A LOS QUE ME RODEAN... SI LLORAS POR QUE SE HA IDO EL SOL, LAS LAGRIMAS NO TE DEJARAN VER LAS ESTRELLAS.

  • Vive el dia de hoy como si este fuera el ultimo…

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